Heraldo de Aragón
5 de Marzo de 2025
El Ministerio de Cultura ha hecho pública una Carta de Compromiso, en la que no comulga con el tratamiento que los museos han otorgado tradicionalmente a los restos humanos, basado en su consideración como meros objetos. El Ministerio presidido por Urtasun considera que una reflexión desde parámetros éticos contemporáneos exige que los restos humanos sean tratados con respecto y dignidad, atendiendo a los intereses y creencias de sus comunidades de origen. Esta carta, presentada como un documento deontológico de buenas prácticas en la materia, sugiere pautas respecto de la conservación de restos humanos, su custodia, exposición, acceso, investigación, digitalización y difusión.
Dieciséis museos españoles dependientes del Ministerio “atenderán como principio general a la no exhibición pública de restos humanos”. Consecuencia de este compromiso es que el Museo Arqueológico Nacional (MAN) ha retirado un xaxo canario -momia prehispánica- de su exposición permanente, de la misma forma que otros museos españoles acaban de eliminar cráneos e inhumaciones de la visita pública. Pionero en el contexto español fue el Museo Nacional de Antropología, que ya bajo el mandato ministerial de Iceta retiró diversos restos humanos (cabezas jibarizadas por una etnia amazónica, momias chilenas o el esqueleto del conocido como “gigante extremeño”).
La carta de 2025 publicada en la web del Ministerio de Cultura hace referencia al texto internacional más conocido en la materia: el Código de Deontología del Consejo Internacional de Museos (ICOM) para los Museos. El enfoque del documento de Urtasun está en sintonía con consensos museísticos contemporáneos por lo que respecta al tratamiento de restos humanos. Sin embargo, es llamativo que esta carta española no contenga indicaciones expresas sobre cómo encarar futuras peticiones de restitución de restos humanos. El Código ICOM precitado no elude este delicado asunto, afirmando que: “El museo tendrá que responder con diligencia, respeto y sensibilidad a las peticiones de devolución de esos restos y objetos. Las políticas de los museos deben establecer claramente el procedimiento para responder a esas peticiones”. En el mismo sentido, nueve páginas de las recomendaciones de 2013 de la Asociación Alemana de Museos se dedican a pautar el modus operandi de sus instituciones frente a peticiones de restitución de restos humanos.
En el ámbito internacional, estas reclamaciones son cada vez más habituales. El Reino de Nueva Zelanda, en calidad de reclamante, ha sido pionero al crear una autoridad gubernamental que negocia la repatriación de restos ancestrales maoríes. El país ha logrado recuperar centenares de cabezas tatuadas y momificadas (mokomokai) que se hallaban dispersas por museos del mundo. Por lo que respecta a España, en el año 2000 y tras una campaña de activismo global, se restituyó a Botsuana el llamado “negro de Bañolas”. Es muy probable que en el futuro nuestros museos reciban peticiones internacionales de restitución de restos humanos. Asimismo, en el ámbito interno, la momia guanche ahora almacenada en el MAN se reclama desde Canarias. En definitiva, la restitución de restos humanos ubicados en museos españoles es hoy en día un debate ético, jurídico y político insoslayable para nuestra sociedad.