Heraldo de Aragón
5 de Noviembre de 2025
Hubo un tiempo en el que la esclavitud era un elemento productivo clave del sistema económico español. Muchos comerciantes de nuestro país se beneficiaron del tráfico masivo de personas esclavizadas a través de puertos como Cádiz o Barcelona. “Aquella niebla, este silencio” es el título de la exposición que la Casa de Los Morlanes acoge hasta el 23 de noviembre de 2025. En ella, las fotografías de Judith Prat arrojan luz sobre un legado esclavista español que, según denuncia la creadora, hasta ahora habíamos decidido ocultar. Esta amnesia histórica se combate enfrentando a los visitantes a un conjunto de realidades demoledoras. La artista aragonesa muestra por ejemplo cómo al sine iure, esto es, a aquel que carecía de derechos, se le herraba en el cuerpo una letra S cruzada en vertical por un clavo, marca de la esclavización que presenta una similitud llamativa con el actual signo del dólar. En Barcelona, el Museo Marítimo exhibe “La infamia”, una muestra que denuncia la participación de la burguesía catalana en la esclavitud colonial. Quienes acudan a esta institución hasta el 5 de abril de 2026 conocerán los entresijos del gran negocio colonial, aquel que hizo que entre los siglos XVI y XIX más de 12 millones de africanos fuesen trasladados a la fuerza a las colonias americanas.
No es casualidad que las personas esclavizadas protagonicen varias exposiciones en España. Sin embargo, esta reiteración temática no debería imputarse a un wokismo institucional o a la conjura de lobbies progresistas. Un paseo por los museos europeos muestra cómo estas iniciativas españolas son el eco de proyectos que llevan tiempo desarrollándose en el extranjero. El Museo Nacional Marítimo de los Países Bajos ya presentó en el 2001 una exposición temporal sobre la participación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales en el tráfico transatlántico de personas. Desde el 2024, una visión crítica de trata esclavista (“Sombras sobre el Atlántico”) forma parte de la colección permanente de la institución. En Bélgica, el Museo de África dedicó cinco años a reformular su discurso museístico. Buena muestra de su nuevo enfoque es la impactante intervención de los artistas Aimé Mpane y Jean Pierre Müller. Unas cortinas semitransparentes colocadas delante de unas esculturas clásicas cuestionan el sueño colonialista de Leopoldo II de Bélgica, cimentado sobre la pretendida inferioridad de las comunidades africanas sometidas. El esclavismo es asimismo un eje trasversal ineludible en el Foro Humboldt de Berlín, abierto al público en 2021.
La renovación de las temáticas y los discursos museográficos en Europa es una de las consecuencias palpables del debate social abordado por diversos países de nuestro entorno. Reflexionar de forma colectiva sobre el pasado de una sociedad y sobre cómo este se sigue narrando hoy en día conduce a proyectar en el espejo una imagen más clara de nosotros mismos. Vernos con nuevos ojos, a su vez, ilumina el camino hacia una comprensión y una aceptación más honesta de nuestra historia. La exposición de Judith Prat, colaboración de PhotoESPAÑA con el Ayuntamiento de Zaragoza, es una oportunidad magnífica para preguntarnos qué queda de nuestro pasado en nuestro presente.