Patrimonio cultural y justicia restaurativa

Heraldo de Aragón

5 de Octubre de 2025

El 1 de octubre concluyó Mondiacult, la conferencia mundial de Unesco sobre política cultural. Los Ministros de Cultura de los más de 160 países reunidos en Barcelona han hecho público un documento final, en el que subrayan que los derechos culturales son derechos humanos. Una de las áreas que el Compromiso de Mondiacult 2025 considera prioritaria es el fomento del diálogo, la cooperación y las acciones efectivas y constructivas sobre la restitución a los países de origen de sus bienes culturales que poseen un valor espiritual, ancestral, histórico y cultural.
 
Entre los eventos organizados en Mondiacult Barcelona para promover los derechos culturales destacó una mesa redonda sobre la restitución de patrimonio cultural organizada por la Unión Africana. En la Carta Cultural de este organismo internacional se aboga por la preservación y promoción de su patrimonio a través de la devolución de objetos culturales que actualmente se hallan fuera del continente africano. En esta reunión celebrada en España hace escasos días, representantes políticos, museólogos y académicos denunciaron el éxodo involuntario de sus bienes culturales y reclamaron con firmeza su regreso a África. Los ponentes recalcaron que sus reivindicaciones no están guiadas por intereses crematísticos. Lo que desean recuperar es la historia, la memoria y la dignidad de las comunidades de origen de estas piezas. Solicitudes de restitución de objetos africanos ubicados en Europa y Estados Unidos traslucen el anhelo colectivo de cerrar heridas y de que las generaciones más jóvenes puedan recuperar su pasado.
 
Los países africanos llevan décadas exigiendo la devolución de miles de piezas artísticas y simbólicas que se crearon en esa región. En los últimos años se han producido restituciones internacionales como la del tesoro del reino de Dahomey por parte de Francia y la de algunos bronces de Benín a cargo de Alemania y el Reino Unido. Sin embargo, estas historias exitosas son por ahora la excepción, una especie de victoria pírrica ante las miles de piezas que salieron de África en circunstancias injustas o ambiguas y que aún siguen dispersas por el mundo. Según el informe Sarr-Savoy de 2018, alrededor del 90% por ciento del patrimonio cultural africano se halla fuera de este continente.
 
Cada petición de restitución, sea internacional o interregional, es única. Muy diversas circunstancias moldean estos casos: ¿cómo, cuándo y por qué salió esa pieza de su lugar de origen? ¿quién es su actual poseedor? ¿quién es el legitimado para reclamarla? ¿se recurre a mecanismos judiciales o extrajudiciales para instar su retorno? ¿qué papel se le concede a los argumentos políticos y técnicos en estas reclamaciones? No obstante, todas estas batallas comparten un núcleo común. Existe un anhelo comunitario, una chispa de confianza en una justicia que va más allá del castigo. La lógica de la justicia restaurativa, aquella que quiere reparar los daños y potencia la participación activa y el diálogo, se halla en la esencia de las peticiones de restitución de patrimonio cultural. Historias como las narradas en Mondiacult 2025, marcadas por la lucha y la esperanza colectiva, no nos son ajenas.

See